Adjuntos

jueves, 2 de diciembre de 2010

¿Sabes qué me cabrea? La gente a la que no le importa la gente

En este mundo hay gente mala. Gente que es mala sin ningún motivo aparente. Pesados que creen esta por encima de las convenciones sociales. De las normas. Ese que se te cruza en la fila, en el tráfico, que responde mal, que no devuelve el saludo, que no dice gracias cuando le aguantas la puerta, que te tropieza y sigue como si fueras tú el fantasma de las navidades pasadas. Gente que cree que se puede salir salirse con la suya-- y, generalmente, lo hace. Pero, ¿como llegaron a ser así estas personas? Yo te digo quién tiene la culpa: es nuestra.

Porque, de lo que he visto, somos nosotros los que dejamos que estas personas se salgan con la suya cuando callamos, cuando no reclamamos, a veces por no perder el tiempo, a veces por no meternos en problemas, a veces simplemente por miedo. Pero sucede que no sólo el triunfa el injusto, el maleducado, el vulgar, cuando se calla un justo-- también pierde el siguiente justo a la que esta persona soez se vaya a encarar, porque cada vez que no alzamos la voz, a este tipo se le suben aún más los humos y repetirá sus formas con el siguiente inocente que se le cruze.

Entonces, propongo que empecemos a decir las cosas. Tampoco sugiero que uno entre en conflictos, pero hay que hacerle saber a los asociales qué están haciendo mal, y hay que decírselo alto y claro. Quizás al tipo aquel no le interese escuchar, pero quizás otra persona, otro inocente observador, sepa que también puede quejarse y reclamar. Así, eventualmente, espero, viviremos en una comunidad menos desagradable. O, por lo menos, más sana mentalmente.

Ilustración de Fabrikante