domingo, 5 de febrero de 2012

Tres en raya, parte 1 de 4- Introducción y conclusión

El ,,Tres en raya'' es, y siempre ha sido, un juego para ligar. Este juego no se debe jugar entre personas del mismo sexo, a menos que no les moleste faltar el respeto a Dios con la flagrante homosexualidad que esto exudaría. Y bueno, ¿por qué es un juego para ligar? Porque no es un juego para competir, puesto que las muy limitadas posibilidades que sus reglas ofrecen son muy limitadas como para ser usadas en competencia.

El ,,Tres en raya'', para quien no lo sepa, se juega dentro de un asterisco gigante con X y O, donde dos personas se toman turnos para colocar dichas piezas para conseguir con estas una línea de 3. En la práctica, se usa para que tener qué hacer con la chica que te gusta en clases, pues si tú dibujas el tablero y le pones una X a una de las casillas y se lo pasas, ella estará obligada a jugar contigo, lo que abre una puerta conversacional que una buen maniobrador de las palabras sabrá aprovechar.

Ahora, para probar el postulado de la facilidad para ganar en ,,Tres en raya'', consideremos lo siguiente:

Primero, sólo hay tres posiciones para la apertura: El centro, las diagonales, o los lados del medio, y cada uno abre ciertos caminos, pero todos estos, obviamente muy limitados. Revisemos la evidencia.

En el tablero de ,,Tres en raya'' sólo hay tres posiciones para la apertura.


La apertura central es la que más limita el campo, sólo deja al competidor dos opciones para su respuesta.

La apertura en la diagonal y la apertura en medio dejan ambas cuatro opciones distintas para la respuesta.

La apertura del medio es poco popular, pero igualmente digna de estudio.

Las aperturas serán analizadas en su totalidad en artículos que seguirán este, mas la conclusión, que nada tiene que ver, la puedo adelantar: El ,,Tres en raya'' es un arma peligrosa y certera para el ligoteo. Ese postulado, sin embargo, es demasiado obvio como para tratarlo a profundidad.

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