miércoles, 16 de septiembre de 2009

Felicidad Interna Bruta

Cuando se mira qué tan bien va la economía de un país, se suele mirar el PIB. Yo no sé que es eso, pero suena como un buen apodo. De hecho, ahora me voy a firmar así. Pib. Es como el Pub pero con más piquete. Volviendo al PIB-- el índice-- dicen los que saben que a fin de cuentas, y 70 años después de andar usándolo, que no es tan buen indicador de la economía. Por esto, unos giles inventaron eso de la Felicidad Interna Bruta.


Felicidad Interna Bruta no es la cubana que entró a trabajar al hospital ayer y resultó ser una completa incompetente. Es un índice que intenta medir la felicidad de un pueblo. Lo usan un Bután, que es donde antes quedaba el reino de But. Dice la leyenda que hace muchos años, el rey Anoh descubrió, guiado por el mal olor que salía de su ídem, el hidrocarburo que ahora lleva su nombre.

Pero no me hagan salir del tema, que lo que importa ahora de Bután es el índice ese llamado Felicidad Interna Bruta. No sé yo cómo lo miden, pero si por mi fuera, sería una ecuación que tendría por variables el precio del trago, la cantidad y calidad de las mujeres, el acceso a playas, la cantidad de horas de dormir siesta, el límite de velocidad, y el acceso libre al Playboy Channel. Pero bueno, los países con gente más inteligente han desarrollado mejores métodos.


Es que cuando este tipo de cálculos terminan en manos de economistas con premios Nobel como Joseph Stiglitz, la cosa se pone más complicada. Esto no quiere decir que yo no me merezca un Nobel, sino que entre las prioridades de Stiglitz está medir cómo la economía afecta al medio ambiente, porque parece que esa cosa verde con animalitos es importante a largo plazo. Hay países como Malasia que tienen una economía sólida en papel, pero luego, como lo ponen en papel, terminan usando todos los recursos naturales creando un modelo que no es sostenible a largo plazo.


El índice de Stiglitz mide también la diferencia entre el salarios de ricos y pobres y la cantidad de tiempo libre de las personas. El estudio fue comisionado por el presidente francés, no sólo para que Sarkozy pueda, a punta de maña, mostrar que su país va mejor que el resto de los países del mundo-- pues nadie como los franceses para tener tiempo libre-- sino también para que la relación entre la economía, la sostenibilidad, y el medio ambiente no sea más obvia. ¿Y recién se les ocurre relacionar esto?

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