domingo, 20 de abril de 2008

Reflejos y extensiones de Miguel Ángel Vivas

- Esto queda grabado. Todo lo que digas puede ser usado en tu contra. Empecemos por el principio. Empezar con el asesinato de un bebé, ¿no hay una regla-no escrita en el cine que diga ‘nunca mates a un bebé’?
- Sí, totalmente. La idea de hacer eso era echar a todo el mundo de la sala que no quisiera ver la película. La gente me decía que era poco ético empezar con esa secuencia. Yo creo que lo poco ético es empezar con una comedia romántica y de pronto, a mitad de la película, pasar a una escena de zoofilia o un asesinato de un bebé, una cosa brutal que rompa los esquemas de lo que estás viendo. De alguna forma creo que es más ético dejar claro desde el principio que vas a una película dura y densa y que el tema es ese, va sobre un asesino de niños, dejarlo claro desde el principio, dejar claro que la película iba a tener ese estilo y sobretodo cogerte. Hay una regla de guión no-escrita que dice 'empieza con un terremoto, y de ahí, hacia arriba.'

Miguel Ángel Vivas, guionista y director de cine, habla en sevillano dentro de una cafetería sobre su último largometraje, estrenado en 2002, “Reflejos”. Él es joven y aparenta aún más juventud. Su habla es rápida, cuando no gesticula enérgicamente, garabatea compulsivamente una servilleta. Pide un café.

- Es un juego, y yo me planté el guión como una montaña rusa. Cuando voy al cine me gusta que jueguen conmigo, que me engañen, me hagan sentir rabia, que me cabreen, que me hagan reír. Pues a mí me gusta también hacer eso y empezar con esa secuencia está creando un sentimiento, una emoción en el espectador, sea buena o mala, sea acordarse de toda mi familia, es una emoción más, por lo menos.
- Igual la historia no es tan gráfica. Tienes el toque de ser más verbal, de decir las cosas sin enseñarlas.
- A mí una cosa que me gusta mucho en el cine es cuando eres capaz de ‘oler’ una escena, no de verla, porque verla es muy fácil. Ver a una persona muerta a veces es muy fácil, a veces funciona, a veces es importante en la película. Pero me gusta más cuando entras en un lugar donde ha habido un asesinato, por ejemplo, y te entran nauseas, no ya por lo que estás viendo, sino por lo que estás sintiendo.

La conversación se desvía. Él menciona La ventana indiscreta para describir una escena de morbo. Pregunto si el filme es un ‘whodunit’ hitchcockiano. Él dice que no, que con Hitchcock siempre se sabe quién es el malo y quién es el bueno, que la obra del maestro del suspense es más de McGuffines. Miguel Ángel Vivas dice que no existe intencionadamente un juego de adivinar quién es el asesino en Reflejos, sino que lo hay por la imposición comercial de enganchar al espectador.
Como no es un whodunit, al lector de esta entrevista no le arruinará la experiencia de ver posteriormente la película conociendo que, a fin de cuentas, el padre del bebé asesinado en la primera secuencia es el perpetrador de la matanza.

- Creo que doy suficientes pistas desde el principio de quién es el asesino.
- La más clara es cuando dice el personaje de la forense que los psicópatas empiezan matando a los que están más cerca de ellos, socialmente, y luego se van alejando de ese círculo. ¿Es eso licencia?
- Me gusta mucho la documentación en mis guiones. Me gusta mucho leer, lo reconozco, y soy muy curioso en todo. Preparándome para hacer este filme me leí como tropecientos libros de psiquiatría, sobre mentes, sobre esquizofrenia, sobre asesinatos, y sí llegaban a decir eso en uno que otro. En el Silencio de los Corderos hay algo parecido cuando dice que ‘apreciamos lo que tenemos cerca'. También está presente el hecho de que el psicópata lo hace porque sí, por aburrimiento. Un psicópata no es un “asesino”, una cosa es el asesino y otra es el psicópata. Psicópata es el que lo hace porque carece de sentimientos, y al carecer de sentimientos se aburre. Eso lo quería dejar muy claro, él lo hace por aburrimiento.
- Y lo dejas muy claro cuando dice él, muy tranquilamente, que estuvo dieciséis meses intentando tener un niño y se demoró dos minutos en matarlo.
- Me gustaba trabajar sobre eso, sobre el personaje que es así porque sí. No buscarle motivaciones, no buscarle ese pasado culto, froidiando, que tan de moda estaba en los años 50 en el cine.
- Tengo unas preguntas más técnicas.
- Cuidado que estás hablando con un profesor de realización cinematográfica.

Miguel Ángel Vivas me explica que el encuadre cerrado de los personajes en la pantalla, dejándolos ‘sin aire’, como se dice, es una de sus marcas de estilo. La luz que estalla en las ventanas, los reflejos de la luz que parecen crear perlas en la imagen, cosas que se consideraban “sucias” en los ochenta y los noventa, son ejercicios de estilo e identidad propia, su sello. Pregunto por una toma en una discusión entre el detective y su esposa, hecha con lente bifocal.

- También es un ejercicio de estilo. En todo lo que hago siempre me busco la manera que en todas mis películas, en todos mis cortos, mis videoclips, todo, haya una lente bifocal. Welles lo había llegado a hacer con retroproyecciones, con unos angulares de la leche. El bifocal es una lente partida, una parte de la lente es un macro-objetivo con un foco fijo en la que tu acercas o alejas al personaje de la cámara, o la cámara del personaje, hasta coger el foco correcto, y la otra mitad que para coger el fondo tiene un foco cambiable. Con esto puedes tener a alguien en muy primer término, a foco, y a fondo a alguien muy alejado de ese personaje también a foco sin tener que usar un angular. Es lo que llamo “efecto comic”: en un comic tu puedes dibujar un personaje en primer término y dejarlo que se vea perfectamente y en el fondo puedes dibujar a un personaje con la misma resolución. Es una cosa que en cine no se puede hacer. Me gustan mucho los comic, son una influencia muy grande en mi trabajo, entonces siempre intento meter ese detalle en un sitio donde narrativamente funcione, nunca lo he metido porque sí. En este caso sirve para el ‘tan lejos, tan cerca’, están separados pero a la vez hay algo que los une.

La lente bifocal está también presente en un corto que dirigió un año después de Reflejos, en Portugal. Un paella western con zombies en vez de indios. La conversación se va por la tangente de lo difícil que es encontrar su obra en las tiendas. El lugar más generoso para encontrar las obras Miguel Ángel Vivas es la FNAC, que sacó una colección de dos volúmenes de Los Mejores Cortos del Cine Fantástico Español. Hay tres cortometrajes suyos en esa colección.

- No nos alejemos de la secuencia en la que discute con su esposa.
- Mi secuencia preferida de la película.
- Me parece que una vez dijiste que ya no te gustaba, que si la pudieras hacer ahora, de nuevo, la harías completamente distinta.
- La haría totalmente distinta, sí. Pero toda la película la haría distinta.
- Pero qué ha cambiado, ¿tú?
- Hombre, todo el mundo al crecer cambia. Somos diferentes a mejor o a peor, y quizás ahora la haría peor, no sé. Yo la veo hoy y la veo demasiado dramática. Demasiando shakespeariana, por decirlo de una forma, todo es un tormento, todo es un drama en cada frase: ‘Dime dónde has estado, has estado con ella, ¿verdad?’ ‘No, no te lo voy a decir, cállate’, ‘No me callo, dime la verdad; cuando me gritas al menos no me ignoras’. Es todo demasiado dramático y hoy por hoy la veo y me hace broma, me la tomo menos en serio y creo que le falta dar una vuelta a la secuencia en ese sentido, se puede ser igual de dramático sin caer en lo obvio. Ambos actores se pasan de dramáticos. Pero sí es verdad que un su momento es la secuencia que más me gustaba, a la que más le cogí cariño a la hora de planificarla, de rodarla, de ensayarla. Esa secuencia sacó mucho de los ensayos, donde improvisamos muchísimo, trabajando sobre diálogos buscando darle vueltas a la situación.

Miguel Ángel Vivas desnuda la magia del cine cuando cuenta cómo rodó una escena en la que el protagonista casi tiene un accidente de tránsito. La técnica es simple, pero en pantalla el efecto es impresionante. El agradece a la lente teleobjetiva, que da la sensación de unir cuerpos en la pantalla. Pregunto cómo se hace llover en una película, y la respuesta, que incluye mangueras y motobombas, deriva a Sin City.

- El tema de la lluvia en la película parte de un comic que me gustaba mucho, que era Sin City, que todavía no se había hecho la película ni se estaba planteando hacer la película, y el comic sólo era para los friquis como yo. Yo quería que la ciudad en la trascurra la historia sea Sin City, una ciudad distorsionada por los claroscuros, por lluvia, para que sea imposible identificar en qué ciudad estamos. No quería ser localista, querías ser más cosmopolita. La cuestión de crear un universo propio es algo que me gusta plantearme y en esta película lo preparé mucho.

Pregunto por uno de los últimos asesinatos y cómo ‘avanzaba’ la historia. Él tampoco lo tiene claro. Sí coincidimos en lo inverosímil que es que el personaje de Emilio Gutiérrez Caba haya tenido relaciones con el personaje de Ana Fernández.

- Todo el mundo dice que es lo que menos se creen de la película, que una chica tan guapa como Ana, que por cierto, acaba de ganar el premio a mejor actriz en Málaga, se pudiera juntar con alguien como Emilio Gutiérrez Caba estando con George, el señor George La Pasión Turca, que es una persona bastante atractiva. Fue una decisión de casting. Cosas peores se han visto.

Cuando menciona al francés George Corraface, el protagonista de Reflejos, a quien dice admirar, pregunto sobre el problema que suponía el acento francés.

- En España estamos muy malacostumbrados. La audiencia americana ve a Harry Potter que tiene un acento tan marcado y a nadie le molesta. Ven Memorias del Este y tampoco les importa. Nosotros en España no somos capaces a aceptarlo porque estamos tan malacostumbrados con el doblaje que solamente hay un único acento en el cine, el de Valladolid. Hasta cuando vemos en una película española a un personaje hablando con un acento gallego nos hace gracia porque no estamos acostumbrados. Es una pena, eso. En esa época iba al metro y escuchaba mil idiomas a la vez, toda la gente hablando mil acentos a la vez y digo ‘nadie se va a enfadar por el acento, es imposible, si escuchamos mil acentos cada día; nadie habla como las películas’. Pero sí, sigue molestando muchísimo al espectador medio los acentos porque estamos acostumbrados a las películas mal dobladas, a lo erróneo, de hecho.

La conversación sigue, el café se acaba. Miguel Ángel Vivas ama lo que hace, su melopoeia lo hace evidente. Su próximo filme será en doce planos pero eso no le impedirá explayarse en su dominio técnico, en su sinceridad.

- Yo no creo en el dogma, al final, todas son decisiones técnicas.

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