jueves, 4 de septiembre de 2008

de fugas i pianistas

Desde pendejito me gustaron las fugas. Supongo que la primera la escuché en Fantasia de Walt Disney, pero ahora no recuerdo qué parte de la película la tiene. Desde que empecé a tocar el piano quise aprender a tocar una, pero la profe dijo que eran muy complicadas. Así, pues, mi única satisfacción es escucharlas. Ahora, sucede que hay varios pianistas i si uno quiere comprar, "El teclado bien temperado", por ejemplo, se va a encontrar con más de cincuentena de álbumes, i hay unos que ejecutan a Bach mejor que otros. Esta obra tiene fugas con su preludio en cada una de las tonalidades, i yo me hice con las de Helmut Walcha, pues es uno de los pocos que ha grabado ambos libros en clavicordio, lo que le da una claridad apreciable al sonido.

Hay otros virtuosos que también han grabado esta obra. El talentoso Glenn Gould es uno de ellos, pero sucede que Gould, que era un tipo excéntrico, tenía el hábito de tararear una de las voces de la melodía, i no resulta tan agradable oírlo a él como a sus manos. Rosalyn Tureck era otra gran pianista para ejecutar Bach, Gould la citaba como su gran inspiración, aunque Wanda Landowska, me parece, se atenía más a las partituras. Las dos eran espectaculares, sin lugar a duda, pero sus grabaciones, por ser antiguas, tienen el característico ruido blanco del pasado, cosa que suele distraer. El mismo mal padece Edwin Fischer, el primero en grabar este estudio de Bach en el siglo pasado, en los treinta.

Más contemporáneamente, tenemos a Jenö Jandó, Daniel Barenboim i Keith Jarrett. El último de la lista, Jarrett, así como Walcha, sufre de la virtud del oído absoluto, i es un notable pianista de Jazz, pero su rendición del Libro II es o inexistente o sumamente difícil de encontrar. Además, Jarrett es un pianista para aquellos que disfrutan más del piano actual que del barroco. Barenboim es más reconocido por su labor como conductor i su versión de "El teclado bien temperado" no está a la altura del resto de su obra. De Jandö se puede decir que Bach no es su especialidad, como quizás lo es Mozart.

Una de las mejores pianistas de nuestro milenio es Tatiana Nikolayeva, pero aún no ha grabado, hasta donde sé, las piezas en cuestión. Sin embargo, me permito recomendar el álbum en el que interpreta "Preludios y fugas" de Dmitri Shostakovich, un disco esencial para cualquier buen amante del contrapunto, que además ha tenido la suerte de perdurar, a diferencia del llamado opus 36 de Anton Reicha. Otra pianista poco fácil de comparar, aunque más comercial pero sin duda una buena oportunidad para acercarse al piano clásico es Gabriela Montero, i su disco "Bach & Beyond" es un ejemplar que vale más de lo que cuesta.

Creo que ahora, con el largometraje basado en la obra de Alexander Pushkin el "Requiem en re menor" de Mozart ha vuelto a ganar popularidad, no sé si la fuga que da forma al Kyrie Eleison también haya sido más mediatizada, pues no me he hecho con la película "Amadeus", pero sería  bueno que esta ola de atención llegue a una obra cumbre de las fugas i de Beethoven, el credo de la "Missa Solemnis", pero hasta mientras nos podemos conformar con las fugas que usan a veces en el cine-- "El Aviador" de Martin Scorsese, de hace ya cuatro años, es el ejemplo más reciente que se me ocurre.

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