lunes, 9 de febrero de 2009

Los niños no necesitan tantos privilegios

Estoy de acuerdo, Felipito. Pero dale tiempo al presidente Correa i puede que las cosas cambien. Ahora, confórmate con que ya cambió aquello de los privilegios de los niños ante los ojos del Ministerio de Educación. I es que está claro, algunos de los derechos del niño están de más. Por ejemplo, ¿el derecho a la recreación? Ese se fue directo a la basura, que es de donde vienen los programas de televisión con los que los adultos intentan entretener a los más pequeñines; los pobrecillos no tienen ni idea de que lo que están consumiendo no es más que basura. 

Basura es también con lo que los alimentamos. Las cadenas de "comida rápida" saben que a los niños no les molesta mucho ver cómo funciona la pirámide nutricional i por es estas grandes empresas activan agresivas campañas publicitarias-- para que el niño le diga su padre: "quiero una cajita feliz". La caja del la última tristeza se acerca más con esta cajita, i la caja tonta es su salvoconducto.

Ya con esto habremos establecido que el derecho al maltrato tampoco está muy observado en nuestra cultura. Este principio supuestamente inalienable es como los semáforos: sabemos que están ahí, pero no entendemos realmente para qué. Pero mire usted por donde, el gobierno está intentando darle a los guambras de nuestro pueblo más cabida en la memoria de los derechos. Tome el derecho de tener un nombre, nuestro patriarca se empeña en aflojar durante sus cadenas radiales todo tipo de apelativos que si bien no pueden servir de nombre, sí funcionarían como apodos. Gordo horroroso pelucón, vete al palo alto del barco.

Las Naciones Unidas versan que los niños tienen derecho a crecer junto a una familia. Pero ahora está de moda el divorcio i la madre soltería, por lo que el gobierno, muy eficazmente, ampliará pronto la definición de familia. Ahora que no se quejen que no pueden conseguir un padre, porque se les permitirá hasta tener dos. Sin embargo, si hay un derecho por el que el gobierno debería velar más, es el que dicta que los peques no pueden trabajar. Yo no sé qué pasó con esa máxima, porque a mí me mandaban tareas. Claro, desde niño era conocedor de las leyes i no los hacía.

El gobierno es pura buena voluntad. Oteando la declaración de los derechos humanos he descubierto que los pequeños tienen el derecho a integrarse en la sociedad en la que viven. ¿Qué mejor manera de adaptarse a la comunidad que cediendo sus instalaciones educativas para que todos las disfruten? ¿Qué mejor forma de enseñar a compartir? ¿Qué, creíste que por que ese colegio impartía mejor educación i por eso más gente iba a ahí, pagando lo que se deba de pagar, ahora pueda creerse mejor que el resto? Eso no tiene ningún sentido. Si una instalación es mejor que otra, no ha de ser porque haya dedicación por parte de los pedagogos o directivos, sino es porque son pelucones los que la conducen. I si han forjado un colegio mejor a posta de peluconería, pues no se puede permitir que sigan con sus fórmulas imperialistas.

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