sábado, 4 de junio de 2016

Decálogo poético

  1. No te preocupes en qué es la poesía. Preocúpate en para quién es la poesía.
  2. La mitad de la poesía es buscar una manera distinta de decir algo que todos sepamos. La otra mitad es decir mejor algo que ya estaba dicho. Fondo sobre forma, y forma según contenido.
  3. Sólo distinguen una asonante de una consonante los cuatro gatos que sabemos qué es una asonante y qué es una consonante. La rima consonante es tu novia. La asonante, su amiga. ¿Por qué quieres separarlas?
  4. Cuenta las sílabas. Aunque escribas una barrabasada, con buena forma tienes la mitad de la batalla ganada. Sin buena forma, aunque tengas un hallazgo fantástico, puedes perder la mitad de la batalla. Cuenta sílabas hasta en tus versos libres. Ellos saben por qué.
  5. El habla dicta las sinalefas. ¿Cuál habla? Eso tú lo debes saber. Eso sí, entre dos vocales fuertes no hay sinalefa, a menos que sea la misma.
  6. No hay poemas con cesura, hay poemas del doble de versos maquetados en la mitad del espacio.
  7. Esdrújulas siempre restan, graves tildadas siempre suman. Aprovecho para decir que no conocí a Mussafia, pero me dio mucha pena cuando cayó por ese peñasco.
  8. Dicen que el verso de ocho sílabas o más es arte menor, y el arte menor es asonante, como el arte mayor es consonante, pero yo no estuve en esa sesión.
  9. La memoria es frágil. Veo que separar una rima por más de tres versos de su pareja hace que la oreja olvide con qué rimaba. Algo similar pasa en todo lo que sea más que alejandrino.
  10. Dicen que en castellano, el endecasílabo es rey, pero a mí tampoco me consta.

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