miércoles, 25 de septiembre de 2013

Sobre cómo dormir bien (guía definitiva)

Los indios y los chinos mucho han estudiado el tema de cómo dormir bien. Que si con los pies para el norte y la cara al oeste, que si con el pecho al cielo y la cadera hacia la refri, que si con la vecina un día y con la novia el otro, que lo uno, que lo otro, pero ¿dónde está esta gente? Sus pueblos poco progreso han hecho, por lo que es de suponer que sus conocimientos han de ser muy incorrectos sobre el tema.

Primero que nada, ambas culturas coinciden en que no hay que dormir para el norte, y como ninguna de las dos ha desparecido, ese va a ser el único consejo de ellos que ha de ser verídico. Los hindús hablan del magnetismo de la tierra y la fuerza que ejerce sobre el cuerpo y los chinos sobre las energías del feng-shui, y ambas suenan a paja. Digo yo que para dormir bien hay que pensar en la rotación terrestre. Es lógico.

Primero que nada, si uno quiere dormir bien, sugiero no hacerlo con la mujer del prójimo-- mucho menos en cama de ella. Segundo, recomiendo hacerlo en el dormitorio. Tercero, ahora sí, sugiero hacerlo sobre las líneas paralelas que dividen al planeta --convenientemente llamadas paralelos--. Lo del norte y el sur es una cuestión en verdad arbitraria de qué está arriba y qué no en un plano cartesiano, pero a nivel espacial ¿qué más dá? Ahora, la tierra innegablemente rota hacia el oeste y yo pongo los pies para ese lado, para caer y levantarme bien parado. Y también de pie.

Foto de HaoJan Chang

lunes, 23 de septiembre de 2013

Yo le tengo gran miedo a los payasos

No sé a quién le pareció una buena idea, eso de los payasos. A mí, hasta ,,Cucharita'' de la Positiva 94.1 me da miedo, y eso que a ese payaso ni lo he de ver.

Desconozco bien el porqué de mi temor: yo nunca vi aquella película cuyo guión está hecho a partir de aquel libro de Stephen King-- largometraje responsable, creo yo, de la mayor parte de los casos de coulrofobia-- el miedo irracional a los payasos.

¿Pero qué tan irracional es el irracional miedo a los payasos? Sus caras blancas, sus pelucas antinaturales, sus zapatos que deben poder enviarte a Canadá de un sólo patadón bien parqueado. Su vestimenta de puntos de polca, su voz estridente, sus gestos histriónicos...

¿Quién tuvo la idea de que esos bichos eran la cosa más apropiada para animar una fiesta infantil, chico? ¡Su mismo nombre es signo de inutilidad! ,,Ese tipo no hace nada, es un payaso''. Por suerte, vino Barney el dinosaurio morado y nos salvó a todos.  Y hasta que se extingan por su propio peso o se les acabe el maquillaje, yo opino que se queden, no más, con su negocio de hamburgueserías y nos dejen a los niños (de corazón) en paz.