domingo, 1 de mayo de 2011

Sobre uno no es ninguno

Uno no es ninguno.
No hay dos sin tres.
Tercera verdadera.
No hay quinto malo.

Hay, básicamente, dos escuelas de pensamiento sobre las interpretaciones de éstas reglas y lo que implican. Sin embargo, examinemos primero la errónea interpretación de que, como una no es ninguna, el resultado final del conteo es forzosamente siempre cero; esto se contradice simplemente por la habiencia de más reglas, lo que implicita la necesidad de que estas se utilicen.

Ahora, la primera escuela que analizaré será denominada la del n-1, pues esta tiene por sentado que, como uno no es ninguno, el conteo final debe ser inferior al absoluto por una unidad. Yo no soy de esta escuela. Yo creo que el conteo correcto debe empezar después de la segunda unidad, siempre en números absolutos, y respetando que una no es ninguna si y sólo si el valor absoluto es inferior a dos, pues, como dicta la regla, una no es ninguna. De lo que sí no hay duda, es que la segunda unidad debe ser forzosamente acompañada de la tercera y la cuarta de la quinta, por lo que ningún conteo podría acabar en uno, dos o cuatro.

La parte que está abierta a interpretación y esta diferencia de escuelas se debe a una distinta lectura del espíritu de la regla "uno no es ninguno". La gente n-1 considera que esta regla fue hecha con la intención de variar los conteos y las cuentas, mientras que mi línea filosófica es que el espíritu de la ya mencionada regla es ser un referente para que siempre pueda haber un uno, sin temor a consecuencias. Sea como sea, ambas interpretaciones se consideran válidas, dentro de que es ya imposible saber cuál fue el espíritu original de la regla. Es mi percepción que sólo con el tiempo se asentará una escuela sobre otra, pues considero que las dos no pueden coexistir eternamente.

Foto de Sarah P.

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