viernes, 13 de mayo de 2011

Enfermarme


Creo que todos tenemos un superpoder. El de la mayoría de la gente, me imagino, es el carecer de pensamiento crítico-abstracto. Hoy, por ejemplo, me he percatado que el de las mujeres de Alcobendas es el de conducir sin ningún tipo de consideración a lo que les rodee. El mío, sin embargo, es de otro ámbito: es el poder de no enfermarme nunca.

O eso pensaba. Justo, el lunes, hablaba con mi señora madre y me preguntaba, como suelen hacer las madres, sobre mi salud. Le dije, por supuesto, que estaba tan bien como siempre, puesto que yo nunca caía enfermo. Desgraciadamente, tuve que abrir la boca y terminar resfriándome o algo así. No soy médico. Lo que sí sé es que he tenido que estar en cama desde el miércoles, que fue cuando me di cuenta de que podría estar enfermo.

No he querido ir a la uni porque este virus que me ha dado podría, creo yo, matar a un común mortal. Claro, si me ha logrado acatarrar a mí, que soy como la bastilla anti-viral, imagínate lo que le podría hacer a un ciudadano de a pie de calle. Ya me estuvieron diciendo que estas cosas duran como siete días, pero yo pienso estar mañana plenamente curado. Y más. No sólo estaré curado mañana, voy a estar hasta más joven. He marcado, a todo esto, el día en que me enfermé en el calendario para poder decir a futuro, y con presición, no me enfermo desde X fecha. Ya veremos cómo va.

À propos, me vuelvo a presentar con una rutina los primeros días de junio.

Foto de Joseph Anzaldua

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