sábado, 28 de mayo de 2011

Cuatrocientos golpes

Buenos días. Hoy decidido madrugar para compartir un poco de sabiduría. A priori, es una verdad absoluta retratada en mi buen amigo el refranero español: "Piensa antes de hablar". ¿Suena lógico, verdad? Porque, a priori, es imposible hablar sin antes pensar. ¿O lo es? No lo sé, la verdad, pero este es un consejo para la caterva de inútiles que, por ejemplo, te preguntan, ¿Dónde está el borrador del Paint? ¿Qué te parece si lo buscas, primero, so tartosin? Por lo menos, durante un segundo, ese segundo que empleaste para abrir la boca, por ejemplo.

Y luego está la gente que, ve tú a saber por qué, considera que eres idiota. Esa gente que te cambia las versiones de la conversaciones. Que no entiende el sarcasmo y pasa de las rimas. A veces siento que la naturaleza me ha colmado de ineptos sin haberme armado de paciencia. ¿Estoy sólo en el mundo? Porque a muchos nos dijeron que no habían preguntas tontas, pero otros escuchamos que sí que habían tontos que preguntaban. Cojudos que no entendían. Tarados que no interpretaban, imbéciles que hablaban sin reparo.


Foto de Chitra Aiyer.

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