lunes, 30 de mayo de 2011

Hablemos de actualidad

No tengo ningún problema con la gente especial al poder, pero hoy veo a Leire Pajín y a Diego López Garrido llorando porque hay países que creen que el origen de las enfermedades causadas por el pepino español está en España. ¿Cómo se atreven? ¿Qué posible relación podría existir entre el pepino español y España?

Rubalcaba será el candidato del PSOE. Si de casualidad llega a ganar, sería el presidente más feo de la historia de la democracia. Quizás por eso Blanco habla de que Rubalcaba asusta a la oposición.

Cada vez me queda menos claro qué quieren los "indignados". En un momento pensé que estaban en contra el sistema D'Hondt, pero ahora estoy pensando que es algo contra los precios de Quechua o la sazón de la cocina de mamá.

Alemania dejará la energía nuclear de lado. Que no vengan luego a mi casa a pedirme que les preste dos cucharitas de electricidad. ¿Qué tiene de malo la energía nuclear? ¿Es que a nadie le gusta la energía fácil, básicamente limpia, abundante y barata? Si no, dos palabras: X-Men.

No es exactamente una noticia, pero igual sí. Si no te bañas, no intentes esconder tu apestosismo detrás de perfumes, que en vez de esconderlo lo que estás haciendo es un debate de olores donde el único claro ganador es la gente que ha perdido el sentido del olfato. El Nenuco, a todo esto, no es un perfume; es lo que le pones a tu bebé para que nadie se atreva a secuestrarlo. Si eres un adulto y no estás en riesgo inminente de ser secuestrado, recomiendo no usarlo.

Foto de Candy*

sábado, 28 de mayo de 2011

Cuatrocientos golpes

Buenos días. Hoy decidido madrugar para compartir un poco de sabiduría. A priori, es una verdad absoluta retratada en mi buen amigo el refranero español: "Piensa antes de hablar". ¿Suena lógico, verdad? Porque, a priori, es imposible hablar sin antes pensar. ¿O lo es? No lo sé, la verdad, pero este es un consejo para la caterva de inútiles que, por ejemplo, te preguntan, ¿Dónde está el borrador del Paint? ¿Qué te parece si lo buscas, primero, so tartosin? Por lo menos, durante un segundo, ese segundo que empleaste para abrir la boca, por ejemplo.

Y luego está la gente que, ve tú a saber por qué, considera que eres idiota. Esa gente que te cambia las versiones de la conversaciones. Que no entiende el sarcasmo y pasa de las rimas. A veces siento que la naturaleza me ha colmado de ineptos sin haberme armado de paciencia. ¿Estoy sólo en el mundo? Porque a muchos nos dijeron que no habían preguntas tontas, pero otros escuchamos que sí que habían tontos que preguntaban. Cojudos que no entendían. Tarados que no interpretaban, imbéciles que hablaban sin reparo.


Foto de Chitra Aiyer.

lunes, 23 de mayo de 2011

¿Ah, se iba a acabar el mundo?

Aparentemente, el mundo tenía que haberse acabado ayer. Desgraciadamente, así no ha sido y aquí estamos, malgastando nuestras vidas leyendo esto. Eso del fin del mundo está un poco devaluado, honestamente. Ya me lo quisieron vender con el cometa Hale-Bop en el '97. De nuevo con el Y2K, pero, aparentemente, no pasó nada. Ahora, resulta que el día clave era ayer, pero el mundo ha determinado no acabarse todavía y yo ni me había enterado de aquella voluntad derrotista de la galaxia para el día de ayer.

El fin del mundo del 2012 es, hasta ahora, de los mejores publicitados. Sin bien hubieron varias pelis en las que la trama giraba alrededor del Y2K hace 12 años, 2012 tuvo su propia película, y eso ya es más digno. A todo esto, para los que, como yo, no lo tenemos tan claro, ayer se acababa el mundo porque Jesús volvía a venir. Yo no sé mucho de este tal Jesús, pero si cuando el llega la fiesta se acaba, no me parece que sea un tío muy enrollado...


Foto de Jack

viernes, 20 de mayo de 2011

¿Qué hora es?

Es hora de afrontarlo como sociedad: es el momento del cambio. No estoy hablando de los muchachos en Sol haciendo un performance político, sino de algo mucho más profundo e impactante: los relojes de pulsera. Es hora de afrontarlo, los relojes de pulsera no son nada más que un complemento de moda. Un artilugio con numeritos. ¿Quién, en toda honestidad, me puede decir que sabe leer la hora con eso de las manitos y esas vainas? Ciertamente yo sé que yo no puedo.

Pero no estoy abogando por el fin del reloj analógico en pos del digital, pues me da igual si en la cara el reloj tiene manos, pies o codos. Si quiero ver la hora, la miro en el móvil. A veces, el reloj sí que sirve para recordarme qué número de día es, pero como nunca lo ajusto, generalmente tiene un margen de error de +/-2 días. Pero, si supiera a dónde enviarla, le escribiría una carta al señor Swatch diciéndole que, por favor, sólo ponga el número del día en los relojes. Lo demás, ya está. A todo esto, ¿por qué hay relojes que tienen una Luna y un Sol para marcar el momento del día? ¿En qué ataúd estoy enterrado para no saber por dónde anda el sol?

A todo esto, la siguiente parte es básicamente para mi hermano: Él tiene una suerte de relojes que dan la hora a través de lucecitas LED y combinaciones hexadecimales. Es una locura. Usa relojes con 15 luces y cuando quiere ver la hora tiene que multiplicar el número de luces encendidas por el resultante del número de pecas en su antebrazo sobre el diámetro de sus uñas. Y eso sólo para ver la hora. Si bien es cierto que, aparentemente, el reloj se inventó para facilitar las cosas en cuanto ver la hora concierne, admiro la figura del man en coger un sistema descomplicado y resuelto y convertirlo en una actividad apabullantemente complicada. Ahí tienes un hombre determinado.

Pero bueno, como iba diciendo: Dejémonos de mangajadas y paremos de preguntarle a la gente con reloj muñequero qué hora es, por el reloj de ese tipo no está en hora, y si lo estuviera, el man no sabría verla. Sí, ese man soy yo. Pero déjenme ser feliz con mi accesorio.


Foto de Auntie P

viernes, 13 de mayo de 2011

Enfermarme


Creo que todos tenemos un superpoder. El de la mayoría de la gente, me imagino, es el carecer de pensamiento crítico-abstracto. Hoy, por ejemplo, me he percatado que el de las mujeres de Alcobendas es el de conducir sin ningún tipo de consideración a lo que les rodee. El mío, sin embargo, es de otro ámbito: es el poder de no enfermarme nunca.

O eso pensaba. Justo, el lunes, hablaba con mi señora madre y me preguntaba, como suelen hacer las madres, sobre mi salud. Le dije, por supuesto, que estaba tan bien como siempre, puesto que yo nunca caía enfermo. Desgraciadamente, tuve que abrir la boca y terminar resfriándome o algo así. No soy médico. Lo que sí sé es que he tenido que estar en cama desde el miércoles, que fue cuando me di cuenta de que podría estar enfermo.

No he querido ir a la uni porque este virus que me ha dado podría, creo yo, matar a un común mortal. Claro, si me ha logrado acatarrar a mí, que soy como la bastilla anti-viral, imagínate lo que le podría hacer a un ciudadano de a pie de calle. Ya me estuvieron diciendo que estas cosas duran como siete días, pero yo pienso estar mañana plenamente curado. Y más. No sólo estaré curado mañana, voy a estar hasta más joven. He marcado, a todo esto, el día en que me enfermé en el calendario para poder decir a futuro, y con presición, no me enfermo desde X fecha. Ya veremos cómo va.

À propos, me vuelvo a presentar con una rutina los primeros días de junio.

Foto de Joseph Anzaldua

miércoles, 11 de mayo de 2011

Para ser feliz en la vida tienes que hacer lo que te gusta

Para Martita, que considera que los delfines son muy peligrosos.

"Para ser feliz en la vida tienes que hacer lo que te gusta", leí de una amigo hace poco. Creo que ya lo había aclarado antes, pero la felicidad no me gusta. Me es como Bon Jovi, si un día me aparece en la radio, bien, pero no por eso me voy a ir a comprar los discos.

Ahora, voy a demostrar con mi típicamente infalible lógica que ser feliz en la vida no tiene mucho que ver con hacer lo que te gusta. Supongamos, sólo por el ánimo de discutir, que lo que te gusta es violar delfines retrasados. Obviamente, esta asquerosa actividad seguramente te daría la felicidad a ti, que eres un pervertido, pero pensemos en el delfín.

Seguramente crecerá con un algún tipo de problema que le llevará, sin duda, a recrear esa faena que tú le hiciste con los bañistas incautos que se encuentre por el camino. El delfín no lo estará haciéndolo para ser feliz, sino para poder solventar sus dificultades psicológicas, por lo menos en su mente, pero ¿y el bañista?Tendrás en él un hombre que nunca más irá a la playa, ni él ni sus hijos. Así que, lo que comenzó en tu inocente hobby de hacerle a los delfines retrasados terminó por jugar la felicidad de la temporada de toda una familia. Claramente, hacer lo que te gusta nada tiene que ver con la felicidad, por lo que te pido que dejes en paz a los pobres delfines.

Foto de LaPrimaDonna

martes, 10 de mayo de 2011

Cosas que definitivamente no voy a extrañar de España

Se me acabó la fuerza. Paso maratónicamente de debatir si lo que la policía me registró es el baúl o el maletero. Esta es una de las razones por la cual detesto Madrid. Aparentemente, debo aprender a hablar español porque llevo X años acá, y, aparentemente, nadie entenderá los modismos que yo uso.

Lo entiendo, básicamente. Y he andado, lingüísticamente hablando, de puntillas sobre los vocablos que puedan ser mal interpretados. Desgraciadamente, no recuerdo bien si mi padre se refería al compartimento que está frente al asiento del pasajero como la "secreta" o "la guantera", pero sé que en ningún momento, cuando me dijo "revisa la guantera/secreta" no lo miré con cara de perdido.

Esta simple divergencia idiomática me ha llevado, hoy, a palabras mayores. Puteadas, para los desgraciados que no entiendan qué es eso. Creo haber afilado mi castellano bastante bien como para entenderme con los demás, pero, muy desgraciadamente, esa misma cortesía no me ha sido devuelta. Cuando yo escucho un modismo con el que no esté familiarizado, intento entenderlo y ya está.

Pero mi esfuerzo no es recíproco. Si no hablo bien, mejor ni hablar, tengo entendido. Entonces, antes de callarme e irme por la puerta chica, y sin entrar al feo pero verídico argumento de que allá somos más que acá y que el lenguaje lo hacen quienes lo hablan y esas cosas de Grijelmo, insisto en que todos me entendieron cuando dije "baúl" pero se empeñaron a que le tenía que decir "maletero". En la superficie, yo entiendo las dos. ¿Por qué estos tartozos, que también las entienden, se empeñan a que sólo una sea válida?

Me muero por largarme de ésta basura.

jueves, 5 de mayo de 2011

Cubeta de hielo

Mi buen amigo José es, creo yo, muy inteligente. Sin embargo, en algún momento de mi vida escuché esa figura de que las inteligencias eran múltiples, y que había, entonces, gente con talento para la música pero que quizás no interpretaran bien los espacios y las dimensiones, y supongo que habrá algo de cierto en aquella teoría, pues si usas todos los hielos de la cubeta, ¿por qué la vuelves a meter al congelador?

Es, en escénica, la cúspide de no haber vivido nunca solo. O, como corolario, la de haber tenido siempre a alguien que llene las cubetas con agua. Pero, ¿qué clase de desconsiderado hay que hacer para mandarse esa figura en casa ajena? En mi casa, concretamente, donde se consumen hielos diariamente. ¿Qué mente puede ser tan retorcida y a la vez tan desgraciada como para no pensar al momento de meter la cubeta al frigorífico "esto no está bien".

¿Qué más? ¿Acabarse la Fanta y dejar la botella plástica en la refri? Porque la de dejar los vasos en los estantes, como si fueran parte de una colección de DVDs, ya se le ocurrió. O la de que cada vaso de gin debe servirse en un vaso distinto. Supongo que si yo, en casa, tuviera menos vasos, José terminaría bebiendo menos, y yo durmiendo más.


Foto de Andreas Ottosson

martes, 3 de mayo de 2011

Motu proprio

-¡Callate, que estás ebrio!
- Sí, pero es motu proprio.

Qué observadora es mi vecina.

Sea como sea, creo que ella aún no sabe apreciarlo a Julio Jaramillo. Quizás cantando más alto la convenza a la desgraciada.

¿Sabes qué voy a hacer? Voy a encontrar ese DVD de Artieda con el Napo. Eso convencería a cualquiera.

Creo que mi vecina cree que Motu Proprio me está asaltando. Dice haber llamado a la policía.

Extrañamente, insiste en gritarme la hora. No hay "ya lo sé" que le haga entender que de mi lado de la cerca los relojes no se han parado.

Supongo que estará fascinada con su trabajo. Después de todo, aclama ¡mañana tengo que trabar! vivazmente.

Dice trabajar a las siete. No será, espero, un trabajo muy importante.

Hasta mientras, canta, ruiseñor, canta.

Foto de Mr. Anderson

domingo, 1 de mayo de 2011

Sobre uno no es ninguno

Uno no es ninguno.
No hay dos sin tres.
Tercera verdadera.
No hay quinto malo.

Hay, básicamente, dos escuelas de pensamiento sobre las interpretaciones de éstas reglas y lo que implican. Sin embargo, examinemos primero la errónea interpretación de que, como una no es ninguna, el resultado final del conteo es forzosamente siempre cero; esto se contradice simplemente por la habiencia de más reglas, lo que implicita la necesidad de que estas se utilicen.

Ahora, la primera escuela que analizaré será denominada la del n-1, pues esta tiene por sentado que, como uno no es ninguno, el conteo final debe ser inferior al absoluto por una unidad. Yo no soy de esta escuela. Yo creo que el conteo correcto debe empezar después de la segunda unidad, siempre en números absolutos, y respetando que una no es ninguna si y sólo si el valor absoluto es inferior a dos, pues, como dicta la regla, una no es ninguna. De lo que sí no hay duda, es que la segunda unidad debe ser forzosamente acompañada de la tercera y la cuarta de la quinta, por lo que ningún conteo podría acabar en uno, dos o cuatro.

La parte que está abierta a interpretación y esta diferencia de escuelas se debe a una distinta lectura del espíritu de la regla "uno no es ninguno". La gente n-1 considera que esta regla fue hecha con la intención de variar los conteos y las cuentas, mientras que mi línea filosófica es que el espíritu de la ya mencionada regla es ser un referente para que siempre pueda haber un uno, sin temor a consecuencias. Sea como sea, ambas interpretaciones se consideran válidas, dentro de que es ya imposible saber cuál fue el espíritu original de la regla. Es mi percepción que sólo con el tiempo se asentará una escuela sobre otra, pues considero que las dos no pueden coexistir eternamente.

Foto de Sarah P.