jueves, 29 de julio de 2010

Si vas a la cárcel, que sea en México

Los presos podían salir de la cárcel, pedirle a lo guardias las armas, e irse a dar un paseo en los vehículos de los oficiales en una hospitalaria cárcel de Torreón, al norte de México. Lastimosamente, los paseos de los reos generalmente implicaban asesinatos, por lo que la policía ha tomado en consideración la idea de convertir a la cárcel en una especie de centro donde se regule la forma de en la que viven las personas controlándoles y limitándoles la libertad. Aún no saben cómo llamar a tal híbrido de la arquitectura.

Está bien, a fin de cuentas. ¿Quién más apropiado para cometer un crimen que un convicto por asesinato? En él ya sabes que tienes a alguien eficaz y laborioso. Ni se necesita pedirle referencias. Y sí, los presos podían salir de la cárcel, pero volvían. Y como yo siempre le digo a mi mujer, "no importa si me voy a otras iglesias, tú siempre serás la catedral". Y así es como tiene que ser. Lo que importa es volver, y os tipos estos eran fieles-- ellos solitos volvían a canadá. ¿Qué, si no la confianza, vamos a tener como la base de nuestra sociedad? ¿O es que ahora no podemos fiarnos ni de los presos?

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