jueves, 12 de noviembre de 2009

Estar de mal humor podría ser bueno

Joe Forgas, un psicólogo australiano experto en emociones, ha concluído que estar malhumorados nos ayuda a pensar más claramente. Mientras que estar alegre fomenta la creatividad, estar irritado nos ayuda a estar más atentos y reflexionar cuidadosamente, según reporta la Australian Science Magazine. Así mismo, el clima también influye en nosotros-- en los días lluviosos recordamos más las cosas y en los soleados tendemos a olvidar más frecuentemente qué tenemos que hacer.

Primero que nada, ¿cómo te conviertes en un experto en emociones? ¿Te ves Casablanca 100 veces? ¿Te casas con una obseso-compulsiva? Al fin una explicación científica que me permite justificar mi odio a la gente feliz. ¿Por qué se alegra la gente? Está claro que puedes estar contento, pero sólo puedes estar a gusto, según yo, un límite de tiempo. ¿Qué pasa con esta gente que anda todo el día sonriendo? Tendrán que ser drogas, he concluído.

Y eso de que el clima nos afecta la memoria... Quizás porque en Ecuador casi todos los días son un buen día es que tengo tan mala la facultad para retener información; me encanta que la ciencia justifique mis defectos. ¿Quizás esto explique por qué les va tan bien a los finlandeses en el sistema educativo? Quizás explique esto, también, que la única contribución de los hawaianos a la humanidad es ponerle piña a la comida y decirle "hawaiana".

4 comentarios:

Mary Pepi dijo...

Interesante explicación. Bueno, también puedo decir que la felicidad no es para siempre. Vivimos momentos de felicidad que es diferente. Y bueno, estoy de acuerdo que hay personas muy alegres, que muchas veces se justifican por hipocrecías. Otras, pueden interpretarse como sonrisas, una amabilidad espontanea. Ahora ¿Quién sabe como estará el interior de aquella persona? ¿Realmente estará feliz o es una apariencia para los demás?

Besos.

berni dijo...

oe y el gato? que tiene que ver?

Jorge Luis Pérez dijo...

Que es un gato gruñón... i que básicamente me gustan los gatos.

sandra dijo...

Yo conozco a una familia de mujeres sonrientes, son pinchaguas oriundas de la península de Santa Elena pero hablan como venezolanas porque tuvieron maridos venezolanos alguna vez, además practican la brujería y crearon su propia hija hecha de barro! .... Todo el tiempo están sonriendo, en el carro, en el super, en la misa, en el colegio... Dios que tramarán esta vez!

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