lunes, 5 de octubre de 2009

Los pilotos están cansados de volar

Los pilotos de aerolíneas comerciales están haciendo protestas por toda Europa quejándose de que sus largas horas de vuelo pueden significar más accidentes debido a cansancio-- el cual ocupa el 15% de todos los accidentes en estas naves.

Aparentemente, volar a través de varias zonas horarias y trabajar a veces de día y a veces de noche puede destruirte el reloj interno. ¡Quién se lo hubiera imaginado! Eso de tener que llevar a cientos de personas por miles de kilómetros en el aire suena como un trabajo que acarrea mucha responsabilidad.

Según el secretario general de la Asociación de Pilotos Británicos, Jim McAuslan, hay pilotos que trabajan hasta 14 horas al día, cuando reportes de científicos apuntan que sólo deberían trabajar 13. ¿Cómo es eso de que trabajan 14 horas? La mayoría parte de la gente que conozco ni siquiera está despierta 14 al día-- peor aún trabajando. Y supongo que los científicos odiarán a los pilotos, porque un buen amigo se hubiera lanzado con un máximo de 8 horas, digo yo.

Además, el mismo McAuslan dijo que "sólo los expertos en fatiga entienden el impacto que volar por tantos husos horarios produce en el cuerpo". ¿Sólo los científicos? Si cuando estoy despierto por 14 horas en el mismo huso ya me siento medio mal, creo que me puedo hacer una idea de cómo sería hacer eso pero trabajando y en el aire.

Y está claro que ser piloto debe cansar. Una vez que estás arriba no puedes decir "salgo 15 minutitos a fumarme un piti". Una vez ahí dentro, estás ahí dentro. Porque de lo que he visto, los pilotos no abandonan la cabina ni cuando duermen. Ahora, mi propuesta es la siguiente: el copiloto debería ser del sexo opuesto al piloto. Así se haría más interesante la cosa, ¿no?

Yo nunca he llevado un avión, a menos que cuente en la vídeo-consola. Pero algo entiendo de la ley de la gravedad, y lo que complica el trabajo de los pilotos es que el cielo no nos quiere en él. Si nos quisiera ahí, no existiría la ley de la gravedad, que lo único hace es empujarnos hacia abajo. No hemos nacido para volar, y cruzar por los aires llevando un pedazo de metal de 180,000 libras no es parte de nuestra naturaleza. Pero si alguien lo va a hacer, que lo haga descansado.

Noticia de Robert Bergerson para Carrentas.co.uk
Foto de bass_nroll vía Flickr

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