miércoles, 5 de agosto de 2009

Discotequiemos: Vayú, Recoleta y Privé

Vayú
No quiero sacar nombres ni avergonzar a nadie, pero la otra vez fui al cumpleaños de Juana Ysabel Arce en Vayú con Severiano Curro Garcia y Roldán Fabricio Soto y debo compartir que ahí, en Vayú, son medio racistas. A mi pana Severiano no lo querían dejar entrar. Claro, el man es negro-- y como es negro, feo-- pero eso no basta para dejar a alguien afuera de un lugar, ¿no? Ya sé que tiene pinta de saca ídem, pero ¿qué es esto? Los gorilas de Vayú, que blancos no son, me dijeron que era por la ropa que el man llevaba. Sin embargo, Roldán y yo íbamos vestidos igual a Severiano... ¿Es que cuando un negro se pone una camiseta la convierte automáticamente en una BVD?

Recoleta
Sólo hay que ir los días tranquilos y cuando está Diego Catarino. Sin él, la comida no es igual-- parece que el sous-chef no le ha cogido aún el punto ni lo iguala en el emplatado. Ahora sí, parece que al fin tienen una buena colección de tangos para escuchar; de hecho, la otra vez me dieron una lista con artistas y me terminé comprando los discos de Sosa y Goyeneche. Y hablando de música, ayer hasta tenían a Sabina. ¿Raro, no? Y el lugar es lindo, lástima que hayan cerrado por fuera, que lo mío es el balconeo-- dicen que fue por la amenaza de robo. Quién sabe. Lo que sí no pega de Reco es el desfile de Mattel del que se puebla los viernes. ¡Cuánto plástico! Y las mujeres operadas, ¿a quién creen que están engañando? Si se te nota que esa nariz no va con tu cara, o que esas Ds no quedan en tu torso 28. Y lo más turro, luego todas esas peladas se parecen. ¿Cuál es la gracia? Y, dejando el discurso de las peladas y volviendo a Recoleta, ¡qué odisea para ir al baño los días fuertes!

Privé
Más allá de que Volcom los va a demandar por el robo de identidad corporativa, yo los voy a demandar por el ataque epiléptico que casi me da la otra vez que fui; tienen una de esas luces robóticas tipo láser de Las Guerras de las Galaxias cada dos metros, todas, aparentemente, pegándote en los ojos. ¡Qué vaina! ¿Y ese sofisticado sistema de sonido de un sólo parlante? Piquetero, sobretodo porque mí tampoco me gusta el sonido estereofónico. En serio, ¿quién necesita eso? ¿Acaso tengo yo dos orejas? ¿Ah?

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