domingo, 30 de agosto de 2009

Tres adefesios

1. La bicicleta de dos asientos

Vaya mariconada. Probablemente el peor invento de la historia, dicho sea de paso. Porque no sólo es impráctico i complica el ya de por sí complicado problema de espacio que ocasiona tener una bicicleta. Y claro, necesitas siempre otra persona tan adefesiosa como tú para que te acompañe a todos lados, porque lo único más deprimente que una bicicleta de doble asiento es una bicicleta de doble asiento con sólo una persona.


2. La camisa manga-corta

Con el dudoso mérito de ser la única prenda de hombre tomada del repertorio hecho para mujeres (No hay que ser Yves Saint Laurent para percibir la ironía), la camisa manga-corta es la mitad absurda entre la comodidad de las polo y la elegancia de las camisas. Es perfecta para la gente que no sabe decidir, no tiene dinero para una camisa de verdad, y no conoce que la camisa se puede remangar. Adefesio multiplicado x2 cuando se usa con un saco.


3. El síndrome post-vacacional

Desde la cultura del "mañana" tenía que venir. En 1955, cuando yo era joven, no se escuchaba de este tipo de tonterías, pues en mi época trabajábamos sin quejarnos. Si tanto te molesta volver a trabajar, no vuelvas, que ahora, con esto de la crisis, no necesitamos que los vagos ocupen las plazas laborales que aquellos que sufren del síndrome del desempleo en verdad necesitan. No tener trabajo: eso es algo que entiendo que cause estrés.

viernes, 28 de agosto de 2009

jueves, 27 de agosto de 2009

miércoles, 26 de agosto de 2009

martes, 25 de agosto de 2009

lunes, 24 de agosto de 2009

¿Cómo dice que dijo?

Sí, estoy de vacaciones, pero ésta está fácil. ¿La ganadora de los 800m planos? ¿A la que se le cuestiona si en verdad es mujer? ¿Cómo es que se llama?

La ironía.

Foto de AFP

Praga











domingo, 23 de agosto de 2009

sábado, 22 de agosto de 2009

viernes, 21 de agosto de 2009

jueves, 20 de agosto de 2009

miércoles, 19 de agosto de 2009

martes, 18 de agosto de 2009

lunes, 17 de agosto de 2009

Pata Mocha

Cualquiera que haya estado siguiendo las noticias sabrá de Mocha, la elefanta pirata a la que le han puesto una pata de palo. Chévere, la verdad: ahora tengo qué regalarle la mujer de mi vida, Brazo Mocho. Primero pensé que con llevarle a Trípode, el perro de tres patas de Montañita, me ganaría su corazón. Ahora imagínate tú que le llevo un elefante. ¡Ya la cosa pasa a otra categoría!

Juntas podrán compartir tantas cosas. Y de paso soluciono el problema de desplazamiento de Brazo Mocho, pues no creo que le permitan conducir-- por lo menos no un manual. Pero ya en elefante, ¿qué más puede querer? ¿Qué manera más piquetera de ir de punto A a punto B si no es en elefante? Y te apuesto a que gasta menos combustible, pues tengo entendido que las nueces son más baratas que la gasolina.

¿Y de quién no será el sueño de tener un elefante por ahí? ¡Y encima un elefante pirata! Si Mocha fuera mía (el elefante, no la persona) le compraría un parche negro y uno de esos sombreros con una calavera cruzada por dos tibias, sólo para completar el look. Yo me pondría un saco rojo que me llegue hasta las rodillas y una camisa blanca con 100 pliegues. ¡Ajoy, bucaneros!

sábado, 15 de agosto de 2009

Divagaciones existenciales

Las cosas iban mal. Primero, me dejó de hablar. No mucho después, empezó la violencia. Sí, lo admito. La cosa pasó a las manos. Yo le daba a caña y me correspondía a patadas. Dolorosas patadas. Por supuesto, el castigo siguió por meses y meses. Hasta que ya no pude más. Era o reconciliación o muerte.

Pero yo me acuerdo que antes no era así la cosa. Al comienzo, en los buenos tiempos, todo era cariño. Me aceptaba cualquier cosa. Era mi cómplice. Íbamos juntos a todos lados y nunca me decepcionó. Y si había algún roce, todo se resolvía al día siguiente. Si nos acostábamos peleados, todo se arreglaba al amanecer. Pero las cosas no podían permanecer así. Claro que no, eso no podía durar para siempre.

Un día la cosa se fue cuesta abajo. Fue en una noche de excesos, como es recurrente --tengo entendido-- en este tipo de situaciones. Me dio una patada descomunal. La violencia nunca había alcanzado este punto. Y yo, dolido, destruido y un poco amarillento, decidí dejar la bebida-- el evidente causante de todo el problema. Hoy, 15 Hepagen después, mi hígado me ha vuelto ha hablar.

¡Qué gran alivio! Como soy un hombre de compromisos, he prometido tratarlo bien por unos meses más. Pero la inminente amenaza del trago siempre estará ahí, desgraciadamente, y se que esta tregua no podrá ser eterna. Pero por ahora, por lo menos me siento mejor. No mucho, pues sin alcohol ya no tengo para qué salir-- cosa que igual hago, sino, ¿qué más? A todo esto, ¿cómo se divierte la gente sobria?

miércoles, 12 de agosto de 2009

Me enamoré de Brazo Mocho (L)

Desde que me dejó mi novia por un hombre más joven y más flaco, he estado deprimido. Hasta que antes de ayer, sentado frente al puesto del Poeta, vi a la mujer más hermosa que he visto en mi vida. Sí, le faltaba un antebrazo, pero ¿qué pasa? Si uno lo piensa, con una mujer manca todo son ventajas.

Por ejemplo, ¿el gasto del anillo de matrimonio? Te lo acabas de ahorrar. De una. ¿En la tienda de guantes? Descuento del 50%, siempre. Y lo más importante: tener un brazo menos soluciona inmediatamente el asqueroso problema del brazo que sobra en la cama-- ese brazo que impide que uno pueda dormir abrazado a su pareja sin arriesgar que una extremidad quede enterrada y dormida por el resto del día.

Y no todo es económico, por supuesto. Nunca le van a dar ganas de jugar contra ti en la Play, para empezar. Y si quieres hacer guerra de cosquillas contra ella ya tienes la mitad del terreno de juego dominado. ¿Que la quieres atar a la cama? No sólo no se podrá resistir mucho, sino que hasta te ahorras un cordel. Si un día llegas borracho y se te va la mano, ella sólo podrá cubrirse de un solo lado. Sí, ventajas y más ventajas.

Claro que una mujer de un sólo brazo también tiene sus desventajas-- aunque estas son muy pequeñas. Se ha de demorar más cocinando. Y seguro que le tienes que pintar las uñas. Pero creo que eso es todo, porque en un vehículo automático sí se puede ir con una sola mano. Y te firmo en un papel que tiene que haber desarrollado más habilidades con la boca-- para compensar, digo yo.

Y siempre vas a poder confiar en ella. Nadie nunca se le subirá al hombro, si lo piensas. Y es la mujer perfecta para mí, que estoy gordito-- Osea, si ella me rechaza a causa de mi lamentable estado físico, ¿qué no le puedo decir? "Si, pero yo puedo dejar de comer y bajar... En tu caso, ¿hay alguna enzima que te regenere?" Suena turro, sí, pero tenía que preparar una línea para escudar mi ego de un posible repudio.

Después de pensar en todas estas ventajas y desventajas, me sentí preparado para acercarme a ella-- justamente cuando se levantó y se fue. La traté de buscar contado los brazos de las mujeres que nos rodeaban, pero no pude llegar a un número impar. Pasé toda la noche jugando con el perro aquel de Montañita que sólo tiene tres patas, para que la man vea que estoy con la causa, pera nada de eso me hizo sentir mejor. Ahora estoy sólo y triste otra vez. Maldita Brazo Mocho.