domingo, 26 de julio de 2009

Preludio en do

Con el propósito de esquivar la depresión sintiéndome productivo, estoy empezando a trabajar en la segunda parte de lo que, en un derroche de creatividad, llamé JLP1. Antes de seguir con la parte fuerte de lo que comenzó con la intención de ser una fuga, quise revisar JLP1-- el cual vuelvo a publicar bajo el no más creativo pero sí más justo nombre de "Preludio en do"; es básicamente lo mismo pero con una revisión en el compás, el tono y el tempo.



viernes, 24 de julio de 2009

jueves, 23 de julio de 2009

miércoles, 22 de julio de 2009

Yo tampoco entiendo a las mujeres

Las mujeres son complicadas. Su idioma es el lenguaje de la sutileza, del mensaje dentro del mensaje, el de la implicación. En cambio, nosotros somos binarios y simples. Por ejemplo, hace ya unos meses mi flaca me dice "los vidrios estás sucios", a lo que yo supe contestar "es para que no se maten los pájaros" y di el tema por concluido. Pero no, por su puesto que no; dos semanas después me despierta de la siesta con un sutil portazo y veo que me está echando el mal de ojos y le pregunto "¿qué te pasa?"-- a lo que ella responde "las ventanas siguen sucias". Yo aún no estaba coherente y contesté "es que aún no se han extinguido las aves".

Eso no ayudó, aparentemente. ¿Y en qué momento me comprometí yo a limpiar nada? Claro, en el meta-lenguaje femenino "los vidrios están un poco polvosos" significa "ve y límpialos, carajo". ¡Pero yo no hablo mujeril! ¿Cómo debo saber eso? Y bueno, ya que estamos con lo de la siesta, la siesta, mujeres del mundo, es el reposo masculino por excelencia porque es el único momento en que nos podemos escapar de las responsabilidades que nos imponen y dormir tranquilos, por eso es que la hacemos. Si ustedes empezaran a dormir por la tarde, pronto nos mudaríamos a re-dormir en la mañana.

Porque la expresión esa de que "las mujeres son de sangre fría" no tiene nada que ver con lo vengativas y manipuladoras que pueden llegar a ser, sino que literalmente significa "están heladas". Deberían meterse al micro antes de meterse en la cama, o por lo menos alejar esos pies gélidos de los míos. Pero claro, nosotros estamos calentitos como un pan de yuca salidito del horno y de una nos caen para robarnos nuestro precioso calor corporal. ¡Por qué! Y encima se cabrean, que por qué no quiero acurrucarme. ¡Por que esto es la cama, no la nevera! Y luego, claro, se ponen libertinas con las manos-- y el frío nunca ha ayudado en esas materias, por eso de que la reducción de la vibración atómica causando el aparente encogimiento del cuerpo cuando nos acercamos al cero absoluto por el que ronda la piel de sus manos, y así no se puede, no señora. Váyase a hacer una fogata antes de meterse al sobre, por favor.

Foto: "Sleeping feet" por Orrin, de Flickr.com

jueves, 16 de julio de 2009

La adefesiosa y el guisante

Hoy recién me entero de que existe un cuento de H.C. Andersen sobre una man a la que le ponen un guisante bajo el colchón de la cama para incomodarle el sueño y así demostrar que ella es una verdadera princesa. Sí, no tiene un carajo de sentido.  Porque luego no es un sólo colchón, ella llega a dormir sobre hasta siete de esas vainas y sigue sintiéndose incomodada por el guisante. ¿Qué rayos le pasa a esa tipa? Y aún más, ¿en qué estaba pensando la persona que decidió que ese era un buen plan para comprobar la sangre azul de alguien?

Porque, primero que nada, no sé qué tipo de guisantes están cultivando por Copenhague, pero el peso de los 7 colchones y el de la princesa debería bastar para reventar a la inocente hortaliza; además, dormir sobre 7 colchones, de por sí, no ha de ser algo muy cómodo. Nunca lo he hecho, pues en mi casa no hay tantos, pero imagino que uno se hundiría bastante y que las posibilidades de que se tumben y caigas desde 2.25 metros de altura* no deberían dejar dormir a nadie, la verdad.

Y a parte, si te quejas de un puto guisante bajo tu cama, tu problema no es que eres sensible, es que eres extravagante y ridícula, y nadie quiere tener por esposa a aquella mujer que se fije hasta en eso, la verdad, pues si quieres dormir en algo plano, ahí te presento a mi amigo el suelo. A mí me gustaba Andersen, pero ya con esto voy a tener que tacharlo de mi lista de invitados a mi cumpleaños, pues es la peor idea para un cuento que he escuchado en mi vida. De hecho, ahora mismo estoy yendo a Panamá para tomar un avión a Newark y de ahí salir para Dinamarca sólo para ir a putearlo a Andersen**.


*Cifra a la que llegué midiendo con la rodilla la altura de mi cama y luego multiplicando lo que calculo tiene mi colchón en cm por 7. 
**Aquel que me salga con que el man está muerto también será desinvitado de mi cumple.

Imagen de Julia Woolf para "Picture Book directory of children's illustration" tomada de http://picture-book.com/

miércoles, 15 de julio de 2009

Ah, y de paso

Contrario a lo que dice el nuevo eslogan del gobierno, no hay peor gestión que la que no se hace. Y ya que estamos aquí, es hora de hablar de todo un poco. Primero, ¿cómo es posible que nadie se haya matado todavía en la avenida del bombero? A todo esto, ya ni se llama así esa movida, ahora se llama como el héroe niño*. Bueno, volviendo a lo nuestro, cada día esa vaina serpentea para un lado distinto y lo único que está ahí para señalizarlo es una suerte de calabazas con velas dentro**. Honestamente, no sé si alguien se ha matado ahí o no, pero yo aún no he visto que suceda algo turro, señal de que de va suceder pronto, porque si no ha sucedido, es de milagro.

Milagro también sería que Barcelona se mantenga en primera. Me contaron que en el Pajarito Cantos han cambiado los arcos para los entrenamientos-- dicen que ahora están pateándole al arco iris. Y dicen que aún así hay unos que fallan. Y ya que estamos con el fútbol, quiero sugerir un cambio en la forma en la que se juega al fútbol. Me gustaría que en vez de la línea imaginaria que ponen en la tele cuando hay un offside, haya una cuerda físicamente ahí, en la cacha, de la que el juez de línea pueda dar un tirón y enredar al delantero que empiece a correr antes, sólo para verlo caer, destrozado. Creo que eso haría del fútbol un deporte aún más vistoso. De hecho, ¿a quién me envío esta sugerencia?

*¿Daniel el travieso?
**Confirmado que son baldes.

martes, 14 de julio de 2009

¿Un clavo saca a otro clavo? ¿En serio?

No sé cuánto sabía de carpintería el imbécil al que se le ocurrió esta frase, pero eso no funciona así, ni de broma. De hecho, el otro día traté de hacerlo y lo único que ocurre es que te quedas con una tabla con dos cicatrices-- y no hay un "el tiempo lo cura todo" que arregle eso. ¿Cómo rayos se puede sacar un clavo con otro clavo? Se los saca con la uña del martillo, la verdad. Si tratas de medio meter el clavo bajo la cabeza del que ya está puesto, lo que vas a hacer es romperle la cabeza. Y dejar un clavo ahí para siempre.

Después de analizar profundamente la incompetencia del pseudo carpintero que acuñó esta trillada e incorrecta frase, me di cuenta de que lo que sucede es que subconscientemente se asume al oír esta vaina que el clavo está clavado. A lo  mejor es "para sacar un clavo de un apuro" o para "sacar un clavo a pegarse unas copas", ahí sí cambiaría la ecuación un poco, pero tampoco veo la lógica detrás de esto.

Si éste principio no funciona ni para la madera, ¿cómo es que funciona como consejo para el corazón? Y qué, ¿acaso estamos diciendo que mi relación anterior era metálica y puntiaguda? Porque yo no podría tener una relación con nada que acabe en punta, la verdad. Y si no voy a tener una así, ¡peor dos! Si ya eres tan gil como para atravesarte con una herramienta, sí puede que seas tan tonto como para creer que otro objeto punzante te pueda aliviar el dolor. Si es así, al próximo animal que me salga con esta le parto un dedo y se lo clavo a su muñeca, lo dejo con otro clavo y le digo "a ver, pana, explícame bien cómo te sales de esta".

Imagen de http://upload.wikimedia.org/

lunes, 13 de julio de 2009

Lo picante debería ser ilegal

Los capsaicinoides, que es como se denomina al conjunto de químicos en aquello que es picante, son un producto natural que no causa adicción física y que hace sentir emociones a las que sólo se puede acceder a través de su consumo.  Seamos honestos, todo esto suena familiarmente inmoral, por lo que se debe ilegalizar la producción, venta y consumo de esta sustancia.

La capsaicina es peligrosa y hay que tener cuidado con ella, pues hasta se especula que el consumo de este compuesto químico puede llevar al uso de otros alimentos. El abuso de otros alimentos puede causar gordura, y ella la muerte. O la diabetes. La cual también puede causar la muerte. Y por eso es peligrosa. Y por eso debería ser prohibida. (La capsaicina.) (Y la muerte también, la verdad.)

Y es que a pesar de que se ha consumido la capsaicina de los alimentos picantes desde hace 5000 años, la longevidad de una costumbre no basta para que esta siga siendo legal, como dice la falacia argumentum ad antiquitatem. Tampoco importa que ciertos doctores e investigadores que experimentan con ella por su supuesto potencial medicinal lleguen, cada cierto tiempo, a conclusiones que hagan parecer que esta sustancia tenga beneficios para la salud. No los tiene. Es peligrosa. Es inmoral.

Pues lo que sucede es que la capsaicina altera la percepción real de otros sabores-- si uno la mezcla con, digamos, tacos, los tacos ya no sabrán igual. El solomillo ya no será el solomillo, las cebollas no serán las cebollas, y el cilantro ya no será el cilantro. Todo será picante, todo será malo; pues ya no será, a nuestro paladar, el taco como lo percibimos generalmente, será distinto-- y lo diferente es malo. Y lo malo debe ser ilegal. Los jalapeños (los pimientos de este caso) alterarán el sabor de la comida, y no podemos permitir que algo cambie el orden de nuestra sólidamente establecida sociedad. 

lunes, 6 de julio de 2009

De condones

Yo nunca he comprado condones, pues, como todo el mundo sabe, quiero llegar virgen al matricidio. Una vez, confieso, borracho, fui a donde una puta, pero no pasó nada porque la muy desgraciada quería que pague yo. Sé que soy feo y todo, mas no hay derecho-- pues de lo que yo sé, las manes a las que se les encamaba "puta" en mi clase le aflojaban a cualquiera, y supongo que el mismo principio se tiene que aplicar a las profesionales.

Pero volviendo al tema, la otra vez fui a la Fybeca y vi la repisa de condones. A priori, yo creía que iban por tallas. Me parecía lo más coherente: como en las camisas, excepto que mientras más grande la talla, mejor. Sin embargo, lo que tienen es como etiquetas. Unos decían "sensible", otros "retardante", otros "rugosos" y otros "sabores".

Y fue en ese momento que me di cuenta que ahí hay un problema, pues para la gente como yo, virginal, se nos hace difícil entender cuál hace qué cosa. Por ejemplo, el "sensible". ¿Es para las mujeres más emocionales? ¿El condón va y le dice "no, mija, tus padres no se van a enterar de nada"? ¿O es para cuando las mujeres están en sus días más "sensibles"?

Y el retardante... Exactamente, ¿qué hace? Espero, de todo corazón, que deje a la man retardada después del tiroteo, porque eso me parece algo de lo que pueda uno luego jactarse. O si no, ¿qué más puede hacer? ¿Retardar el momento en el que se ensobria y se da cuenta de que está contigo y no con George Clooney? ¿Y ese que dice "lubricado"? ¿En dónde me voy a meter? ¿En un motor?

¿Qué puedo decir del rugoso? ¿Es, acaso, para superficies rugosas? ¿Es este el condón 4x4, todo terreno, que se agarra a cualquier superficie? ¿Y quién tiene que ser rugoso para que esto funcione, ella o yo? El único que entiendo es el de sabores, pero si luego es comestible, no es el gran anticonceptivo, ¿no? Digo, no más, ¡que sean más explícitos con estas vainas!

Imagen de http://www.topnews.in/