lunes, 23 de febrero de 2009

Odio a mi madre, a mi novia, y a las mujeres en general

El cumpleaños de mi señora madre se avecina. Por eso, la última vez que hablé con ella me pidió que le comprase "algo de Adolfo Domínguez". En ese momento pensé "sí mi capitán" y ya; mas luego, cuando fui al Corte Inglés, me encontré con una grave problema. ¿Qué cosa de don Domínguez querrá mi madre? Pues hice lo que los hombres hacemos, preguntar a la man más guapa que esté por ahí trabajando por "algo Adolfo Domínguez". -"¿Qué cosa Adolfo Domínguez?", me preguntó ella. "Algo como para mi madre".

Lo conté mi problema, y me supo comprender porque quizás ella haya padecido de ese mal que ciertas mujeres sufren, la suegra, pero me dijo que básicamente no tenían nada Adolfo Domínguez. Así que tuve que ir a otro lugar a pasar el mismo calvario, contar la misma historia de "mi mami me dijo que quiere algo pero no me dijo qué", y fue en eso que la encargada me preguntó "qué edad tiene tu madre", a lo que respondí como mi santa madre me enseñó: "21 años." La tipa se quedó impactada, pero qué puedo hacer yo, si mi madre tiene 21 años desde antes de que yo naciera.

Bueno, salí de ese problema comprándole una juvenil camiseta ombliguera a mi veitiañera madre. Espero que le guste Bob Marley, o que por lo menos sepa quién es. Y ya que estaba de compras, aproveché para comprarle algo a mi novia y sacarme el san valentiniano problema que los hombres vivimos en febrero. Es que ella me dijo que no quería nada, lo que en femenino significa que quiere algo, y que por más que tú le hayas dicho "yo tampoco quiero nada" ella te va a llevar algo, y si tú tienes las manos vacías ese día, las cosas van a ir mal. Muy mal.

Entonces mi problema surgió cuando quise comprarle los aretes que hicieran juego con el collar que le había comprado para su cumple. Pero no me acordaba bien si le había comprado los aretes o el collar o si me tocaba comprarle el collar o los aretes, y de esa situación no hay Ismael Rivera que te salve porque no puedes llamar y preguntarle, ¿verdad? No alargo más el cuento, sólo quiero decir que cuando abrió la cajita y vio otros aretes iguales a los que tenía puestos, yo supe responder con certería "es por si se te llegan a perder los que ya tienes". 

jueves, 19 de febrero de 2009

Sergi Xavier merece más de tres años de cárcel

Hoy empieza el juicio al que atacó en un tren Catalán a una menor de edad en octubre de 2007. Más de dos años ha estado libre este i hoy comparece ante el juez con su disfraz de bondadoso diciendo que él es así porque viene de un hogar roto, madre ausente, padre agresivo, dice que estaba ebrio cuando sucedió lo que sucedió, que él no se acuerda de nada, que fueron las drogas i no él quienes marcaron la vida de una chica que tuvo el desacierto de abordar un tren i el desatino de ser ecuatoriana.

Ella ahora no vive donde vivía, no estudia donde estudiaba, hasta dicen que se ha teñido el cabello; tiene miedo de salir de casa, desconfía de la sociedad-- cuentan que su mayor anhelo es sacar la licencia para no tener que volver a subirse al transporte público, que fue donde un día, sin ninguna razón que pueda satisfacer la más pequeña de las explicaciones, fue atacada. Con qué moral podrá alguien decirle que eso fue un caso aislado, que hay gente buena, que no ha sido culpa suya.

El otro se paseó por la calle, se pavoneó; quizás cuando sentenció "todos los inmigrantes deberían estar muertos" lo dijo por otro motivo que no sea el xenófobo, i eso da igual, si es o no es, porque qué importa lo que piense ese, más importa lo que hace i lo que hizo. I lo hizo. I ahora, si quiere salir con que no se acuerda de haberlo hecho, también es irrelevante, pues ella si lo recuerda. Lo recuerda ella, lo recuerda su madre, lo recordamos nosotros.

Los ministros, los fiscales, la gente que va a pie por la calle, todos dijeron que lo que aconteció merece ser castigado-- de hacer con él el ejemplo. Tres años de una Barcelona libre de este es lo que se busca. ¿Qué hay en tres años? ¿Qué hay en la multa de casi mil dólares? ¿Le valdrá a la madre que ese sea el tiempo i la cantidad que se estipula cuando se ha producido una ofensa a la integridad moral de su hija? Tres años. Quién podrá decir que eso es lo justo. Pues que el castigo esté a la altura del crimen, que la justicia vea que el criminal sea castigado como se merece.


Foto de Gipics

miércoles, 18 de febrero de 2009

Nunca más vuelvo a dudar de la Iglesia

L'Osservatore Romano, el periódico papal, publica que los hombres y las mujeres pecan de manera distinta. Ya por ahí me parecía un notición de esos que hacen que las rotativas paren, los editores esperen y las mujeres paran. Es que yo nunca me lo pude haber imaginado. Pero ahí no acaba la cosa, no, porque cuando el papa-periódico convierte lo interesante en importante, lo hace a profundidad. Tranquilos que ahí va la conclusión de la noticia: Los hombres pecamos más de lujuria y las mujeres pecan más de orgullo. ¡Quién lo hubiera imaginado!

Claro, acá nosotros nos reímos, pero si para nosotros las mujeres son un misterio, ¡imagínate tú cómo ha de sentirse el Papa! Esto sale de un meticuloso estudio que ha hecho un cura a partir del contenido de las confesiones, supongo porque estas no son confidenciales. Y resulta que las mujeres también pecan más de envidia que los hombres. Y que los hombre pecamos más de gula que las mujeres. ¡Cuánta luz hacia el comportamiento del hombre! Gracias, Vaticano, pues no sólo me haces conocer a Dios, me haces conocer al prójimo. Y desde acá te digo que si las mujeres no pecan tanto de lujuria es porque mi foto no está en todos lados. ¡Je-jey!

Bueno, hombre, tampoco está tan mal la listilla. Porque, si lo pienso, creo que yo hubiera predicho que la lujuria estaría en el top 3 femenino. Igual está en el cuarto, así que mal no voy. Y esa es la noticia, quizás mañana saquen algo revelador como que los jóvenes no van tanto a misa, que todos estamos cansados de no saber cuándo mismo es la cuaresma* o, por ese mismo camino, saber por qué esta no dura cuarenta días.

*Del 25f al 11a

martes, 17 de febrero de 2009

Bush

Para los profesores de historia la discusión sobre quién ha sido el peor presidente en los Estados Unidos es tan acalorada como cuando los amantes del fútbol tenemos una pugna para elegir entre Di Stefano y Maradona, sólo que en el debate presidencial no hay una respuesta tan maradónicamente clara. Ahora que George W. Bush termina un mandato de ocho años en los que parece que se ha esforzado en labrar un puesto en La Lista, es un buen momento para versar sobre los pocos atenuantes que le eviten el último puesto, la magnitud de sus agravantes, y revisar el trayecto de los otros contendientes que compiten por el codiciado título de lo peor de lo peor en la presidencia. 

A los americanos se les da muy bien eso de llevar estadísticas. Hace poco se celebraron 200 años desde nacimiento de Abe Lincoln y condujeron una entre varios historiadores para celebrarlo. Por supuesto, El Honesto ganó los primeros lugares en casi todas las categorías, que iban desde lo económico hasta la persecución de justicia igualitaria. Consistentemente, los historiadores juzgan a James Buchanan, Franklin Pierce y Warren G. Harding como los peores presidentes. Los pecados de estos últimos fueron malos manejos frente a situaciones de crisis (económicas y morales), malversaciones, mala conducta, fracasos militares, pérdida de la confianza de los votantes.

¿No tiene Bush todos estos elementos? Claro, pero también tuvo 8 años para conseguirlos. Ser un mal presidente implica tiempo y esfuerzo, y Bush no ha sido meticuloso y dedicado. La carrera de W al mando de la Washington ha tenido sus altos y sus bajos, y la historia deja tiempo para reivindicar. Nixon, el único presidente que renunció al cargo, fue evaluado negativamente inmediatamente después de esto. Su posición en el ranking no ha mejorado mucho, dicho sea de paso, pero lo poco que ha subido ha sido gracias sus libros y viajes de "buena voluntad" al extranjero; a R. Milhous Nixon se lo ha pasado a valorar por cómo negoció el cese al fuego en Nam, aunque la gente aún lo recuerda sólo por Watergate.

Al otro lado de la moneda y del espectro político, Harry S. Truman también salió de la Casa Blanca por la puerta chica. Bush y él comparten el dudoso mérito de haber cambiado el índice de popularidad de una forma estrepitosa y exponencial, con la diferencia de que Truman lo hizo hacia arriba y hoy por hoy es recordado como uno de los presidentes más grandes de los Estados. Es que la historia es sabia y sabe qué juzgar. Ciertas cosas pasan a la posteridad y para todo lo demás no existe Mastercard. En en caso de Bush, sucederá lo mismo.

Cuando se asiente la pasión de la memoria y se evalúe a Bush parsimoniosamente, recordaremos a Katrina cuando pensemos en cómo lidió con las catástrofes en casa. La caída económica no le va ayudar, y a pesar de que él no es ni remotamente directamente responsable, el momento de la llegada de la crisis no le ayudará en nada. Cuando se piense en su política exterior, quizás se olvide la historia del compañero Muntdar al-Zaidi, pero sus zapatos seguramente se aten con los anales de la historia. Abu Ghraib, Guantánamo y "Misión Cumplida" tampoco le van a hacer favores.

Los historiadores, hasta ahora, están de acuerdo. Pero lo que pocos saben es que, como grupo, los profesores de esta materia tienden a ser liberales. En el 2004, 415 historiadores participaron en una encuesta no partidista para la "History News Network" y el 81% dictaminó que la administración Bush fue un fracaso. Y eso todavía quedaban 4 años de Dubya para convencer al 19% restante. Y quizás no, porque varios de los que "alabaron" la gestión de Bush eligieron que había sido la mejor desde la administración Clinton-- 1 de cada 10 historiadores contestó así, y seguramente todos sabían que el equipo Bush no sólo era el mejor desde Clinton, también era el único.

jueves, 12 de febrero de 2009

Pollos Gus

Mira tú de qué me acabo de enterar. Pollos Gus tenía servicio de entrega a domicilio. No sé si el estupefaciente asombro que sentí ayer cuando me lo contaron sea universal o sólo cosa mía, pero es que no saben lo que conlleva para mí este pasmoso descubrimiento. Primero, i más importantemente, esto quiere decir que hay gente por el mundo que tiene antojos de pollo asado.¿Por qué? Hombre, no hay nada que me guste más que comer pollo porque representa todos los valores que admiro de la cocina- la simpleza i lo saludable. 

Yo podría comer pollo todo el año. Toda la vida. Pero nunca tengo el deseo pasajero de consumirlo, pues es para mi el pollo aquello que uno come cuando sabe que tiene que cumplir la función de subsistir. Es como si luego me digan que hay un servicio de entrega de pescado a domicilio. "Aló, ¿Pescados Gus? Me muero por una trucha, mándemelo al Pepe, no sea malito." ¿Qué sigue? ¿Ensaladas a domicilio, ve adefesioso? Si tienes antojos, pide Pizza, como la gente. O chino. Hasta el Shawarma vale, pero ¿llamar a pedir que te lleven un pollo? No, mi hermano, no seas vago.

lunes, 9 de febrero de 2009

Los niños no necesitan tantos privilegios

Estoy de acuerdo, Felipito. Pero dale tiempo al presidente Correa i puede que las cosas cambien. Ahora, confórmate con que ya cambió aquello de los privilegios de los niños ante los ojos del Ministerio de Educación. I es que está claro, algunos de los derechos del niño están de más. Por ejemplo, ¿el derecho a la recreación? Ese se fue directo a la basura, que es de donde vienen los programas de televisión con los que los adultos intentan entretener a los más pequeñines; los pobrecillos no tienen ni idea de que lo que están consumiendo no es más que basura. 

Basura es también con lo que los alimentamos. Las cadenas de "comida rápida" saben que a los niños no les molesta mucho ver cómo funciona la pirámide nutricional i por es estas grandes empresas activan agresivas campañas publicitarias-- para que el niño le diga su padre: "quiero una cajita feliz". La caja del la última tristeza se acerca más con esta cajita, i la caja tonta es su salvoconducto.

Ya con esto habremos establecido que el derecho al maltrato tampoco está muy observado en nuestra cultura. Este principio supuestamente inalienable es como los semáforos: sabemos que están ahí, pero no entendemos realmente para qué. Pero mire usted por donde, el gobierno está intentando darle a los guambras de nuestro pueblo más cabida en la memoria de los derechos. Tome el derecho de tener un nombre, nuestro patriarca se empeña en aflojar durante sus cadenas radiales todo tipo de apelativos que si bien no pueden servir de nombre, sí funcionarían como apodos. Gordo horroroso pelucón, vete al palo alto del barco.

Las Naciones Unidas versan que los niños tienen derecho a crecer junto a una familia. Pero ahora está de moda el divorcio i la madre soltería, por lo que el gobierno, muy eficazmente, ampliará pronto la definición de familia. Ahora que no se quejen que no pueden conseguir un padre, porque se les permitirá hasta tener dos. Sin embargo, si hay un derecho por el que el gobierno debería velar más, es el que dicta que los peques no pueden trabajar. Yo no sé qué pasó con esa máxima, porque a mí me mandaban tareas. Claro, desde niño era conocedor de las leyes i no los hacía.

El gobierno es pura buena voluntad. Oteando la declaración de los derechos humanos he descubierto que los pequeños tienen el derecho a integrarse en la sociedad en la que viven. ¿Qué mejor manera de adaptarse a la comunidad que cediendo sus instalaciones educativas para que todos las disfruten? ¿Qué mejor forma de enseñar a compartir? ¿Qué, creíste que por que ese colegio impartía mejor educación i por eso más gente iba a ahí, pagando lo que se deba de pagar, ahora pueda creerse mejor que el resto? Eso no tiene ningún sentido. Si una instalación es mejor que otra, no ha de ser porque haya dedicación por parte de los pedagogos o directivos, sino es porque son pelucones los que la conducen. I si han forjado un colegio mejor a posta de peluconería, pues no se puede permitir que sigan con sus fórmulas imperialistas.

viernes, 6 de febrero de 2009

¡Arrodillaos ante mí!

¡Yo soy Jorge, amo i señor del café! ¡Temblad ante mi presencia pero no desperdiciéis la grata oportunidad de venerarme desde el miedo! Pues yo soy Jorge, creador del café, i controlo los secretos de su confección, las artes de su molinillo, i conozco sus claves; desde el moka yemení hasta el huehuetenang guatemalteco, robustos o amargos, desde el plantado al tueste, carajillos i macchiatos, ¡Juan Valdez es un incompetente al lado mío! ¡Nescafé daría todo por vislumbrar un céntimo de mi conocimiento! Las cafeteras italianas i las de pistón desnudan sus secretos ante mis virtudes. Pues yo, Jorge, manipulador de la cafeína, he colado sus granos i evaporado sus aromas, hémelos bebido con leche i azucar. ¡Yo controlo la cafetera! ¡Yo domina la coladora! ¡Yo soy el que hace los milagros!

(Me compré una cafetera i estoy emocionado por haberla hecho funcionar, gracias por su
 comprensión)