martes, 12 de agosto de 2008

Guardias de seguridad sin armas y el Dilema del prisionero

Jaime Hurtado Vaca, el comandante general de la policía, es un completo gil. Está prohibiendo que los guardias privados porten armas de fuego, porque, como él argumenta, no están capacitados para utilizarlas. No sé de donde sacan a los guardias de seguridad, pero se presupone que, como mínimo, estos tarados saben como disparar. Por eso es que son guardias. De ahí a que sepan Ju-Jitsu, Shotokan, Tae Kwan Do y que hayan formado parte de las Tortugas Ninjas es otra cosa, pero los desgraciados estos deberían de poder ir preparados, porque los que sí van armados-- y nadie hace nada por quitarles los cañones-- son los ladrones.

Esta mañana le preguntan en City Noticias al general Hurtado qué debería hacer un agente de seguridad de la Metrovía si ve un crimen sucediendo en la cercanía. "Llamar a la policía" dijo el man este. O sea, un guardián de seguridad es un tipo sin arma y con teléfono móvil. Básicamente, yo soy un guardia. También tuvo la gentileza de recordar a los radioescuchas que cualquier ciudadano puede actuar frente a un crimen. Si quieren salir agujereados, claro está. No sé como mantiene Gustavo Cortéz la paciencia frente a estas respuestas, supongo que parte de su trabajo escuchar pendejadas y que le pagan decentemente.

¿Saben qué es lo que hace falta en esta ciudad? ¡Batman! Pero verán que de una le bajan el batimóvil al pana. Ni cuarto de hora le doy en Prosperina. Es que ayer, en mi primera cita, fui a ver la peli esa. Ni de broma se merece Heath Ledger el Oscar. Hizo un muy buen Guasón, eso sí, le hace justicia a uno de los villanos más interesantes de DC Comics y no le pide favores al que encarnó Jack Nicholson. Lo que sí me hizo falta fue verlo romper la cuarta pared cantando su propia canción, como lo hacía en la serie, pues se supone que la locura del Guasón es saber que es un personaje y que sin Batman él no puede existir. A todo esto, eso del "experimento sociológico" que propone el Guasón no se lo inventó el man, es un caso bastante estudiado en la teoría del juego. Pero no me crea, investíguelo.

1 comentario:

Jorge Obando dijo...

Así mismo es en el país de ciegos donde el tuerto es el rey y los zoquetes la fuerza pública.

No se entiende, se dice que se quiere proteger la naturaleza pero en la nueva constitución paran las reservas privadas y dan al Estado monopolios en minería y energía, bosques y petróleo, siendo el estado el mayor perpetrador de desastres ambientales.

Quieren más seguridad pero desarman a los guardias, quieren más empleos y cierran las concesiones mineras, quieren más educación pero sin meritocracia ni discriminación por calificaciones.

Creo que anularé mi voto por tantas cosas malas que veo en la nueva constitución y en como se maneja la cosa pública. Que decepción causa Correa.

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