martes, 13 de noviembre de 2007

De repente, me encontraba afortunado de estar despierto, sin saber cómo carajos había llegado a donde estaba. Me decía "tenemos que seguir recto por acá, luego doblar por allá, luego seguir largo..." Pero... nada de eso tenía sentido dentro de un rato porque lo olvidaba. Cuando me acordaba de que tenía que recordarlo, las instrucciones que me tuve que dar eran distintas, entonces contradictorias. Las anteriores eran de otras voces. No debí haber manejado.

Ayer, cuando estaba perdido, veníamos conversando. No sé cómo, si ya te había ido a dejar hace una hora, pero el caso es que yo íbate conversando de algo. I ahora, tantas horas después, aún cuando escribo este texto siento que los los párrafos de arriba son más flacos i que los de abajo son más gordos, cuando aún no escribo nada abajo. Mejor vuelvo a la cama. No porque tenga sueño, pero allá hay muchas menos amenazas. Menos variables. Menos variables que valgan la pena.

Me desperté escuchando City Noticias i, mierda, sólo una cosa te han de decir cuando entrevistas a Mónica Franco: No la confundas con Mónica Castro, pero ahí estuvo, el error. "Señorita Casto" -Franco "Disculpe". Cuando igual no es señorita; gracias a Dios la Franco es relax, porque la separan de la Castro como 20mil décadas, i no luce como para esa mangajada que las confundan, aún. Creo. De un momento a otro me he quedado sin agua en el vaso.

No han pasado ni cinco minutos desde que desperté, pero la radio me ratifica que no es Mónica Castro. Es Rocío Castro. No sé quién chucha será Mónica Castro. Pero nadie quita que en la radio las confundieron mientras entrevistaban a una de las tres, i eso fue en vivo. Lo sé porque lo escuché. ya han pasado cinco minutos más. Ahora que me saqué las zapatillas, debo decir que está rico el suelo de arena. Voy por más agua.

Ahora que me estoy yendo i hago la maleta, te veo, i me sorprendo, porque sé que no tengo camisas moradas en mi closet, pero ahí estás tú, morada, mirándome fijamente a los ojos, a mí, el que sabe que no tiene ropa morada i el que sabe que no tienes ojos. Muy alzada andas, pelada. Quítate el amarillo i vuelve al rosa, que así es como te compré i así es como te quiero usar. No vaya luego la gente a decir que ando con una camisa morada.

Sigo haciendo la maleta, i no encuentro el estuche de la laptop. Creo que se me lo llevó mi hermano. No creo que se haya llevado mi laptop en él, porque ahora escribo en ella. Pero donde se me llevó la laptop me voy a cabriar. Hay que dibujarle la línea en algún lado a ese man.

1 comentario:

Clara Gescovich-Pepe Curti dijo...

Yo también voy a tomar un vaso de agua pero antes te dejo saludos desde el Paraguay !!

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